/* Needed to avoid Flash of Unstyle Content in IE */

Tendederos de alta tensión

Las trabas administrativas al soterramiento de cables obligan a cambiar de sitio una escuela infantil e impiden acabar una promoción de viviendas de San Blas debido a la cercanía de las líneas eléctricas
17.03.10.- Muy pocas casas tienen la posibilidad de tender la ropa y secarla casi al momento. En el distrito de San Blas, en el entorno de la calle Rávena, una promoción de chalets tienen los cables de alta tensión tan cerca que casi podrían hacerlo de no ser por sus riesgos.
Tantos son que incluso algunas de las construcciones se han tenido que paralizar porque, de acabarse, casi podían pasar las líneas por el salón de la vivienda. No es el único inconveniente ya que estos tendidos, y la demora en ser soterrados como se comprometió ya en 2004, obligó en su momento a cambiar la ubicación de una escuela infantil ya construida aunque todavía cerrada. Aún así, los cables siguen pasando cerca de esta dotación.

Este asunto fue llevado hoy a la Comisión Informativa de Urbanismo por el portavoz de Izquierda Unida, Ángel Pérez, quien instó al equipo de gobierno a “agilizar los trámites para que se acabe con esta situación incómoda cuando no peligrosa para los vecinos de esta zona”.
Al parecer, según explica el Ayuntamiento, el obstáculo reside en la Comunidad de Madrid ya que se está a la espera de que la declaración de impacto ambiental de la subestación eléctrica de Vicálvaro desatasque el proceso.
“Si ustedes, apuntó el portavoz de Izquierda Unida, me dicen que el retraso no obedece a que Iberdrola no cumple con sus obligaciones sino que es responsabilidad de la Comunidad de Madrid, y habida cuenta de sus fluidas relaciones, mi preocupación es aún mayor”.
“En cualquier caso, para los vecinos que ven cada mañana sobre sus cabezas los cables de alta tensión, estos enredos burocráticos tampoco le alivian sus preocupaciones; por tanto lo que debe hacer el Ayuntamiento de Madrid es presionar para que ese trámite se haga de manera inmediata”.
“No hay que olvidar que, desde la firma de los convenios de soterramiento, han pasado más de seis años, un tiempo que parece más que prudencial para haber solventado estos problemas en las zonas más afectadas por los tendidos en superficie”.

Sin votos aún