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Sobre las pensiones

22 de febrero de 2010.
 
Al iniciar este blog me he propuesto enlazar la historia reciente con la situación actual de nuestra sociedad.
 
Me parecía imposible y complicado. Sin embargo, la realidad siempre nos supera.
 
En esta ocasión, sino fuese por lo trágico del tema, diríamos que la realidad se vuelve comedia.
 
Auténtica tragedia fue aquel mayo de 1985, al final de la Transición, en que el ultraconservador gobierno de Felipe González pegaba un tijeretazo a las pensiones de los trabajadores. Se trataba de recomponer la tasa de ganancia del capital reduciendo los ingresos de los más débiles.
 
Quien nos iba a decir que, 25 años después, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero iba a emular a su antecesor.
 
Pero si aquello fue una tragedia, lo de hoy se nos asemeja una comedia. Porque comedia es:
·        Que después de fracasar todas las teorías que auguraban para el 2000 y el 2010 la crisis de las pensiones;
·        Que en plena madurez y bonanza del sistema;
·        Que tras asegurar que nunca traicionarían a los trabajadores;
·        Que tras proponer hace solo unos meses la reducción de las cuotas de cotización (si, las que pagan los empresarios, pero asegurando que el sistema permitía una reducción de los ingresos);
·        Que tras todo esto, el gobierno, asustado porque el Partido Popular le aventaje en las encuestas, pegue un bandazo y trate de ocupar el espacio político de la derecha, no es sino una triste comedia.
 
Felipe González fue el delfín del imperio. Su política neoliberal, los recortes sociales y laborales, su alianza con Reagan y Thatcher, lo convertían, frente a una UCD descarriada, en el candidato de la oligarquía.
 
Que pena que la propuesta de Zapatero solo sirva para acercar un poco más al poder al Partido Popular y a costa de los intereses de la base social que lo aupó al poder.

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