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Sahara: la cobardía de un rey franquista

5 de abril de 2010.
 
En 1974 el Banco Mundial considera al Sahara Occidental -el Sahara español- como uno de los territorios más ricos de África. En la década de los 50 se habían descubierto los mayores yacimientos a cielo abierto del mundo de fosfatos en Bucraa y su banco pesquero era también uno de los más importantes del mundo.
 
En octubre de 1975 el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya condena las pretensiones de Marruecos sobre el territorio y reafirma el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, ya proclamado por la ONU en 1965.
 
El 1 de noviembre de 1975 el príncipe Juan Carlos -Jefe del Estado en funciones- visita el Aiún, oficialmente para “tranquilizar” a las tropas. ¡Que les diría! No os preocupéis que a la primera salimos corriendo.
 
Esa valiente Legión a la que no le tembló el pulso al organizar la matanza de saharauis en el barrio de Zemla y asesinar a Basiri, salió corriendo a la primera de cambio.
 
El Sahara era una provincia española, los saharauis tenían el DNI español, pero tras iniciar Marruecos la invasión militar -coincidiendo con la marcha verde-  el 6 de noviembre de 1975, el 14 de noviembre tan solo 8 días después España firmaba la entrega a Marruecos.
 
Mientras, la población saharaui -la población española del Sahara- era bombardeada con fósforo y napalm en su huida hacia Tindouf.
 
Todo ello bajo la mirada del ejército español, que no abandonó el territorio hasta el 26 de febrero de 1976. Valiente Juan Carlos y valiente gobierno de la Reforma.
 
Aquella misma semana no duraron en disparar a discreción contra los obreros desarmados de Vitoria.
 
El Sahara será para siempre el símbolo de la cobardía de Juan Carlos, ese rey franquista.

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