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José Vidal-Beneyto

18 de marzo de 2010.
 
Estos días nos ha sorprendido la muerte de José Vidal-Beneyto.
 
Pocos intelectuales en España con un nivel de honradez e integridad democrática como Pepín Vidal. Fue uno de los hombres decisivos en el Contubernio de Múnich, que como muchos conoceréis fue una de las primeras plataformas de la oposición democrática al régimen de Franco.
 
Fue también un pionero en la Junta Democrática, contra la Dictadura. Acumuló numerosos reconocimientos y cargos: doctor honoris causa, catedrático, Director del Colegio de Altos Estudios Europeos Miguel Servet, Secretario General de la Agencia Europea de la Cultura, socio fundador del diario El País y muchos más.
 
Pero por encima de todo fue un hombre íntegro que defendió las ideas democráticas con todas sus consecuencias.
 
En el ocaso de la Dictadura, cuando partidos de la izquierda renegaron de los objetivos de la ruptura democrática y pactaron con Suarez la Reforma Política, se opuso y se alineó con las fuerzas entonces minoritarias que defendieron la ruptura hasta el final.
 
Que triste democracia tenemos hoy, donde ni a los asesinados por el franquismo nos dejan desenterrar, donde todos los poderes fácticos (jueces, fiscales, policía, ejercito, medios de comunicación, etc.) siguen en manos de los franquistas y sus sucesores, donde una ley electoral injusta impide a la izquierda estar adecuadamente representada en el parlamento. Que triste democracia.
 
Pepin Vidal ha tenido la valentía de llamar a las cosas por su nombre y en estos tiempos donde se nos pretende vender una versión edulcorada de la Transición Política, su franqueza democrática ha sido siempre una vocanada de aire fresco.

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